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martes, 16 de agosto de 2011

Las bodas postparto deberían estar prohibidas

Y más en épocas de crisis.

Porque se va una al inglishcut con presupuesto limitado, y se vuelve majara. A buscar un trapo para la boda que me cae en dos semanas. Y mi cuerpo serrano aún no se ha recuperado, aún estoy en postparto. Si. En postparto 8 meses después. No soy Mar Flores, que a los 5 meses de haber parido gemelos luce como yo nunca lo hice en la vida. Soy una tia contundente.

Y aún así, me doy con un canto en los dientes, porque entraba en los vestidos de fiesta. Pero ojo, que entrar no es lo mismo que estar bien:

Primer vestido: gran cebolla con patas. 
Segundo vestido: cabispaskis, o muñeca repollo, para que me entendais. 
Tercer vestido: marujator powerr
Cuarto vestido: te faltan los pep toes para parecerte a la version foca de la letiortiz
Quinto vestido: marujatos powerr dos en version leopardo. 

Hace tiempo que has asumido que te compras lo que te vale, no lo que te mola, que lo que te mola está en la planta joven, a la que hace tiempo no asomas ni el morro, pero hasta cierto punto. 

Sales del probador con la misma pinta de a quien le acaban de pegar una paliza, ropa mal colocada, pelo revuelto, sudada de escandalo, y para rematar, nene cagao, y concluyes que mejor te las piras. 

Pero como tienes que aprovechar la mañana, te das tantas vueltas por la planta de señoras que haces surco en el suelo, intentando encontrar algo bueno, bonito, barato, que no marque, que no sea marujatorpowerr, mientras te cagas en el segundo pecado capital, ese en el que tanto caes: 

La GUUUULAAAAA

Y no la gula del norte, no. 

La GULA. Esta mamona. 

Porque reconócelo. Por las noches te despiertas, y en esos desvelos asquerosos empiezas a pensar en que estás demasiado jamona y que deberias hacer dieta muy seriamente. Y tanto te desvelas que no te puedes ni dormir pensando en el culo, en la talla, que de grande que es ya ni cabe en la etiqueta, en el michelin, y en to lo que se menea.

Pero llega el dia y aparece la Gula, esa asquerosa que hace que te olvides de tus problemas, y caigas en la tentacion del zampabolleo y tu dieta se vea frustrada una y otra vez. Esa cabrona que frustra todos tus intentos. Y te preguntas con cara triste que a donde se fué tu fuerza de voluntad. Quizás se escapó por la raja de la cesárea el dia que nació Tachenkin.

¡¡GULA!!
Si pude con el tabaco, podré también contigo.





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