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miércoles, 5 de enero de 2011

Habemus bebito.

Carlitos nació el 27 de Diciembre, despues de 10 horas dilatando, para al final ver que no iba a salir y terminar en cesárea.

Las 10 horas, una mierda. La cesárea, una monada. El día posterior es horrible, no porque el dolor sea horrible, ya que se lleva bastante bien, sino porque se junta el dolor, el cansancio, el no haber dormido, la teta dolorida, el mogollon de sensaciones juntas, las visitas, muchos nervios y mucho estres. Pero la recuperación ha sido muy muy buena, y ahora que ya estamos en casa tranquilos, las cosas van sobre ruedas, aunque yo disponga de muy poco tiempo para escribir.

Apenas una semana después de la cesárea, ya no llevo puntos. Una pasada la costura que se ha currado el Dr Cerdán. Mi tripa no está para salir en biquini, pero pese a haber sido siempre panzona, no tiene la pinta de saco marsupial sumamente fofo y descolgado que me esperaba. Algo sí, no nos vamos a engañar, pero el aspecto es mejor al esperado.

A falta de mucho tiempo para escribir, conclusiones rápidas que iré completando si puedo:

Epidural: me fué bien a medias. Notaba una pierna acorchada y la otra no, y a lo último me aliviaba más bien poco. Creo que no me chutaron lo suficiente. No he tenido dolor de espalda posterior, ni morado, ni nada.

Parto: no es plato de gusto, pero bueno, hay cosas peores. No se si me hubiera gustado que el niño naciera por donde toca, porque he tenido una recuperacion muy buena, y tener los bajos cosidos durante un par de semanas tampoco debe ser cómodo.
La cesárea es rápida y fría. Después de 10 horas dilatando, la verdad, no me veía con fuerzas de empujar para sacar al crio. Es más, dudo que sea capaz de hacerlo. Quizás no haya ayudado el monitor interno enchufado desde el primer momento, y el haberme pasado la dilatación tumbada, y que haya sido inducido, pero ese es otro tema. Tanto el crio como yo estamos estupendamente, y eso es lo que me importa.

Palmaplanas, paritorios, personal, todo un 10. No puedo estar más contenta del trato recibido. Las instalaciones muy buenas, la habitación muy bien (con sala), la comida, de clínica, pero buena. Las enfermeras de planta, un 10. Ninguna queja.

Las visitas: algunas muy bien recibidas, otras no tanto. Unos educados, otros unos impresentables. Las visitas de las habitaciones ajenas haciendo la tertulia apoyados en la puerta de mi habitación, sin palabras. Lo de las visitas merece un post entero a posta. Bueno, creo que casi todo lo merece.

La lactancia. Esto si merece un pedazo de post. Nadie dijo que fuera tan díficil. Sobre todo los primeros dias hasta que sube la leche. Merece la pena? Supongo que si. A pesar de los problemas. Y eso que yo lo he tenido fácil porque el crio es un zampabollos (en algo se tenía que parecer a mi) y enganchó perfectamente desde el primer momento.

La mejor compra que hice: lo tengo que decir. Las bragas desechables de prenatal. Además de comodas, lavables, y han sujetado las pedazo de compresas postparto super bien. No se que hubiera hecho sin ellas.

La peor compra: el sujetador de lactancia de Prenatal. No hay quien cierre la teta con una mano. No lleva esos cierres cómodos de plástico, sino los enganches metálicos que también lleva detrás, para abrochar en la espalda. Son imposibles de cerrar con una sola mano.

Sensaciones: otro que merece un post entero. No hay palabras. Creo que he pasado por todos los estados emocionales posibles. Alucinada, cuando me lo enseñaron nada mas sacarlo. Agotada, al llegar a la habitación, al despertar por la noche para darle el pecho. Histérica con algunas visitas. Con ataques de llanto al quedarme sola y poder pensar con un poco de calma. No se puede explicar.
Tampoco se puede explicar lo que se siente al llegar a casa con el bicho y poder mirarlo y contemplarlo tranquilamente. No hay palabras.

Además de eso, muchas cosas más que se me deben de quedar, pero no ando muy sobrada de tiempo.
Alguien dijo, o escribió, porque supongo que lo lei en alguna parte, que una vez en casa con el nene, había que aprovechar para dormir cuando el crio duerme. Esto para mi es totalmente utópico.

Primero, porque soy incapaz de hacer siestas. Me levanto mal sufrida y con dolor de cabeza. Además para eso necesito ponerme el pijama, meterme en la cama y bajar las persianas. Asi que yo duermo lo que puedo por la noche, y el resto del día me aguanto. Porque se que no me voy a dormir. Y porque además, el tiempo que el bebe duerme, tengo que aprovecharlo para hacer cosas.

Asi que por hoy ya es suficiente, que tengo que lavar un par de bodies.

jueves, 19 de agosto de 2010

¿Y que hacemos con las visitas?

¿Y que hacemos con las visitas? Duda que ya tenía desde antes de quedarme embarazada, y que me vuelve a surgir tras haber leido este post.
Recomiendan tenerlas en el hospital, donde te hacen la cama, te limpian y te dan de comer. No te tienes que preocupar de si todo esta limpio, sucio, recogido o no, y no puedes sacar galletas ni cafes, porque no hay de donde sacarlos. Como mucho, que se coman los bombones que otros trajeron (el jamón ni tocarlo, que es mio)
Además se supone que las visitas deberían ser educadas, saber que una no debe andar con muchas ganas de jota, entrar, dejarme el bocata de jamón serrano, el regalo para el nene, mirarlo un rato y listo. Aaaadios.
Pero hay gente educada y empática, y gente que de ningún modo lo es. Con lo cual habrá que lidiar con todo.
De todas formas, creo que la decision de como organizamos las visitas dependerá del parto que hayamos tenido. Si parimos facilmente, con pocos dolores, de forma rápida y estamos poco cansados, y algo animados, posiblemente hagamos llamada masiva para que venga todo quisqui al hospital, y asi a casa que vengan los familiares y amigos que estén en su derecho a repetir, y aquellos conocidos de los que nunca sabes nada, y que no estén en su derecho pero que suelen estár dotados con el don de la oportunidad más porculera. (Esperemos que de estos salgan pocos).
Si tenemos un parto díficil, doloroso, lento, y estamos hechos polvo y desanimados, a casa vendra muy poca gente y al hospital menos aún. Más que nada, porque yo cabreada y cansada me gasto unos niveles de bordería sorprendentes.
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