Camisón camisón camisón camisón, estoy hasta los huevos, del puto camisón!
No se si ponerle música y hacerle una canción y todo.
Resulta que hay que llevar camisones al hospital. Si, camisones. Odio los camisones, no me los he puesto en mi vida. Los detesto, se enrollan en las piernas y te dejan atrapada tipo croquetilla, o se te enrollan a la cintura a modo de michelín adicional, y para eso pues mejor duermes en bragas y camiseta, que es lo que he hecho siempre.
Pues no. Al hospital hay que llevar camisón, para que médicos y resto de personal sanitario te mire el culo cómodamente. Será comodamente para ellos, porque a mi tanto me da bajarme las bragas, que las bragas y el pantalón. Además tiene que ser un camisón no caro, que me va a durar dos dias, bonito, por supuesto, que las visitas te verán con el puesto, y encima con botones pa sacar la teta fácil. Como los abréfacil de los tetrabricks, que nunca se abren a la primera, pues lo mismo.
Asi que ayer me compro un camisón tipo camiseta larga, bonito y todo. Barato no, claro, porque ya sabemos que en esto de las preñeces lo bonito es caro. Y pido talla XXL para tachencas, pero solo hay XL. Asi que si normalmente tengo problemas de talla en estado normal, imaginate en estado bombi. Glorioso.
Y claro, me lo pruebo en la tienda, sin quitarme los pantalones preñi con mega cintura alta y mi barriga de 7 y 1/2 y parezco la bombi, pero me los llevo, porque claro, cuando haya parido solo tendré barriga de 5 y 1/2 y no pareceré una morcilla de Burgos o un camaiot mallorquín. Juas juas.
Pero cuando llego a casa y me los pruebo en bolas, pero con calcetines y pantuflas, que será lo que lleve en el hospital, se me cae la moral al suelo. Y encima me imagino que igual mi barriga no baja tanto como me dijo la de la tienda, y a lo mejor resulta que me da una retención de líquidos que me quedo que ni el pez globo y mi culo en vez de parecer un culo parecen siete culos. Y mi imaginación desbordante continua añadiendo los pelos revueltos, las ojeras, la cara de recien parida que tienen todas, más el andar del jorobado de notre dam que se te queda tras pasar por el ring, y vuelvo a meter el camisoncito en la bolsita con la idea de cambiarlo por un pijama para el pariento y comprarme un camison talla alemana que no se me pegue al culo en el que posiblemente sea el peor día de mi vida (estilísticamente hablando)